Thursday, July 06, 2006

No hay libertad

No hay libertad
sólo un dolor de estomago
un vacío de dientes
una sed que bebe sueño.

No hay libertad
están las ganas y el piso
tomar agua y respirar
pero no somos libres;
perseguir la comida del día
la hora del despertador, el sol,
el tránsito, musica.

No hay libertad, sólo las ganas
que se conforman de pequeñas ideas volátiles
que desahucian la salida final.

Mientras se forman los caminos
se confunden entre escombros
se desvelan caminando, tosiendo, bebiendo
inventando historias útiles para sobrevivir
los personajes: ellos en situaciones diferentes
pero todas iguales.

No hay libertad
sólo existe la palabra, el sonido, la visión, la estatua
un proyecto de edificio, planos cartesianos.

Creen verla, tratan de tocarla y es una masa aforme, acuosa
que se desintegra antes de alcanzarla;
es un eco de la nada, un reloj sin manecillas.

La libertad se escucha en las calles, debajo de los puentes
entre pláticas al rededor de una fogata que sale ardiente de un bote de basura,
se palpa en las orillas de un río, se come en los desperdicios,
se mira en el techo estrellado y nuboso
que se despedaza en gotas de lluvia y copos nieve
y cae sobre las ciudades, las inunda
cas-zas de los libres.

Ellos siempre con las ventanas y las puertas abiertas
no entran, no salen, sólo un muro, sólo las fronteras;
ellos con dedos amarillos, manchados de tabaco
manchados de dibujar en la tierra su pasado
con figuras extrañas y perdedizas que se escurren en el tiempo
como un reloj de arena, como una sombra proyectada en el suelo.

Pero todavía existe una punzada en la cabeza
una llaga en la lengua
un festejo del Día de la Nada
ondear una bandera blanca
una moneda en el camino
un saludo en el desierto de la urbe
un cigarrillo en el frío
una página en blanco
una fotografía de las calles sedientas
de una libertad que encuentran en ellas mismas.

Texto por: Miryam Ruiz (mexico) magaruiz@gmail.com

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